1. Ten tu diario de emociones.
Para comenzar a practicar la
Inteligencia Emocional diariamente, no hay nada mejor que tener un diario
emocional. Esta actividad es simple, pues es similar al clásico diario de
adolescente.
Para llevar a cabo el diario de
emociones, sólo tienes que tomarte 10 o 20 minutos al día, preferiblemente
antes de acostarte, para hacer un repaso de cómo ha ido tu jornada a nivel
emocional. Si por ejemplo sientes que has estado experimentando estrés y te
sientes triste, anótalo. Revisa cómo te has sentido durante la semana y
compáralo con la semana anterior.
Es importante que añadas estrategias
para sentirte mejor, es decir, tareas que puedes realizar para evitar el
exceso de emociones negativas. Con el diario de las emociones es posible
trabajar el autoconocimiento emocional y la regulación emocional a medida que
lo vas utilizando. Esta estrategia es útil para entender tus emociones y para
darte feedback sobre cómo te sientes.

2. Escucha activa:
observa el lenguaje no verbal.
La escucha activa es una de las
habilidades sociales que todos deberíamos poseer pero que raramente ponemos en
práctica. Y es que existe una gran diferencia entre escuchar y oír. La
escucha activa se centra no solamente en las palabras, es decir, que tiene en
cuenta el lenguaje no verbal y la comunicación de
las emociones.
Para llevarlo a cabo en tu día a día,
es necesario que te tomes unos minutos de tus conversaciones para, de manera
voluntaria, escuchar activamente. Es posible que creas que es sencillo, pero es
habitual que, en vez de prestar atención plena a la comunicación de la
otra persona, nuestros pensamientos y nuestras creencias contaminen nuestra
comunicación interpersonal. Así que la próxima vez que estés delante de
alguien, tómate unos minutos para observar su lenguaje corporal, sus gestos,
sus miradas, sus expresiones y las emociones que intenta transmitir el otro
interlocutor.
